Cuando el punto de partida es un archivo de entrevistas, el primer trabajo es editorial: qué fragmentos cuentan algo, cuáles repiten y dónde aparece el conflicto que sostiene el interés. Después llega la limpieza de voces y la decisión sobre qué silencios conservar. Ese criterio es el que separa un episodio con ritmo de un corte arbitrario.